Los jóvenes analizan su presente y el del país

El futuro llegó

Por Deborah Maniowicz
31.10.2012
     

Tienen menos de 30 años y se destacan en la profesión o actividad que eligieron. El compromiso que tienen con la sociedad y las responsabilidades que asumen. Los proyectos, los sueños y las esperanzas. 

No fueron niños prodigio. Algunos, incluso, fueron expulsados del colegio secundario o reprobaron el examen de ingreso a la universidad. Tampoco son militantes o están afiliados a algún partido político. Pero se destacan en la profesión o actividad que eligieron, sea fotografía, ciencias, deporte, música, periodismo o educación, y se sienten comprometidos con la sociedad en la que viven. Dentro de quince o veinte años, quizá sean líderes sociales o políticos, o quizá no, nadie puede saberlo. Son parte de la “juventud” tan mentada como gestora del futuro nacional. Y también son parte del presente. Tal vez, más que cargarles las mochilas con responsabilidades anticipadas, es más conveniente, y amigable, preguntarles cómo ven el país, en general y en sus ámbitos particulares. Cómo se vislumbran, con esta realidad, dentro de dos décadas. Veintitrés convocó a nueve de estos jóvenes sub-30 y les trasladó las preguntas.

Todos coincidieron en que hay deudas pendientes, tanto en educación como en inclusión, pero también en que el camino elegido parece el correcto. En contraste con aquellos que pretenden la reproducción del orden social vigente por parte de las nuevas generaciones, la mayoría de los consultados coincidió en la necesidad de replantear el sistema educativo. Germán Doin, director de La Educación Prohibida, una película independiente que propone imaginar un modelo donde cada uno sea el protagonista de su formación, sostuvo que “la escuela sigue siendo un instrumento de reproducción social. Se reproducen las ideas de competencia, de mercado y la relación opresor/oprimido. Se hace foco en lo individual por sobre lo colectivo, y lo único colectivo que se reproduce es el modelo de explotación. El Estado, el mercado y los ciudadanos somos todos hijos de esa escuela”.

En la misma línea se inscribe el pensamiento de Alexis Atem, un ingeniero industrial mendocino que desde hace diez años trabaja con energías renovables y que junto a sus socios, Sebastián Pérez y Leonardo Scollo, fundó la empresa Energe S.A., que desarrolla calefones solares para acondicionar ambientes y calentar agua. Para Atem, “debemos buscar nuevas formas de educar porque el sistema tradicional está obsoleto. Hay que darles herramientas a los jóvenes para que piensen y tomen decisiones por sí mismos. Pero el compromiso es de todos; pareciera que algunos esperan que al Gobierno le vaya mal y no se dan cuenta de que si al Gobierno le va mal nos va mal a todos”.

Paula Pareto, la yudoca ganadora de la única medalla de bronce que la Argentina tiene en esa disciplina, apuntó a elevar la educación en el nivel primario “para que todos tengan las mismas bases de conocimiento. Que la universidad pública mantenga su condición de gratuita sigue siendo un logro. Sin embargo, no todos pueden afrontar los gastos de libros, apuntes y fotocopias. Habría que profundizar el sistema de becas para disminuir los gastos y generar una mayor igualdad de oportunidades”.

La justicia social de la que habla Pareto es la misma a la que se refirió el fotógrafo Alejandro Kirchuk, ganador de la última edición del World Press Photo. “Hay muchos sectores de la sociedad que están abandonados. La posibilidad que tuve de estudiar fotografía no la tienen todos. Quiero creer que se está en la dirección correcta para llegar a la igualdad social, pero los avances son lentos”, lamentó.

“En los últimos años hay reivindicaciones inapelables, como el matrimonio igualitario, la identidad de género y la asignación universal por hijo. Sin embargo, los avances en materia de seguridad, salud pública y educación se vuelven relativos mientras no se pueda concretar un plan serio de urbanización”, analizaron los integrantes de La Garganta Poderosa, una revista mensual de cultura villera y reivindicación popular que se mantiene sin pauta oficial ni publicidad comercial. La urbanización que el colectivo reclama “es mucho más prioritaria desde nuestra cotidianeidad que desde el Estado o los medios de comunicación. En Zavaleta hace un mes perdimos a una vecina embarazada de 20 años, a un bebé de uno y a una nena de 7, porque la calle era tan angosta que no sólo no entraba la ambulancia, que además no suele venir porque así lo dispone Alberto Crescenti y lo aprueba Mauricio Macri, sino que tampoco cupo la camilla. Mientras no tengamos derecho a la vida no tenemos derecho a nada más”.

En términos de deuda, de un lado y de otro –de la sociedad hacia la juventud y viceversa–, el pianista Horacio Lavandera opinó que “no se trata de que los jóvenes nos preguntemos qué nos debe la sociedad, sino qué aportes podemos hacer para mejorarla y lograr, cada vez más, el espacio social que deseamos integrar. En términos generales, creo que vivimos en una sociedad que valora a sus jóvenes”. En tanto Kirchuk consideró que “no se les puede reclamar a los jóvenes que estén en deuda con la sociedad; deben tener herramientas y oportunidades para desarrollarse y después, cuando tengan cierto desarrollo, quizá se les pueda cuestionar algo”.

Para el músico Dylan Lerner, que reparte su tiempo produciendo a bandas que recién comienzan y tocando la batería en distintos proyectos, “falta un mayor compromiso por parte de los jóvenes para estudiar. En el caso de la música, muchos tocan sin conocimiento previo. Todos se creen artistas, pero son muy pocos los que realmente merecen esa categoría. A nivel político, el arte debería ocupar un rol más relevante. Faltan lugares para tocar y los que hay están muy mal acondicionados. Al sonido tampoco se le da importancia. Particularmente, padezco que no se puedan importar ciertos elementos, como los palitos de batería que acá no se consiguen”.

En el ámbito de las artes, la bailarina Natalia Pelayo, que forma parte del Ballet Estable del Teatro Colón y actualmente ensaya para el estreno de Oneguin, una obra basada en un poema de Aleksandr Pushkin, consideró que “a veces hay un concepto errado en materia de inversión social, donde pareciera que la educación o la cultura debieran dar rédito económico, cuando en realidad debe ser una inversión. El país es rico en materia de arte pero a veces lamento que no se valore y respete nuestra cultura. Encuentro muy preocupante el lugar que ocupan en nuestra sociedad ciertos medios de comunicación, como la televisión, donde hay una clara tendencia hacia lo mediático, el afán de ser famoso y el rating, creando productos mediocres”.

Ningún análisis puede obviar los logros en determinados ámbitos. En el científico, por ejemplo, uno de los mayores es la creación de un ministerio específico de ciencia y tecnología. Para Atem, el establecimiento de una política nacional en esa área se suma a que “cada vez ingresa más gente a organismos de investigación científica. Esta formación de recursos humanos tarda bastante en llegar al mercado, pero es fundamental para que el país crezca. El programa Raíces, que repatrió a más de 900 científicos, muestra el compromiso real del área. Esto también se refleja en la posibilidad de emprender que tienen hoy los jóvenes, ya que hay muchísimas líneas de financiamiento para hacer ciencia e innovar”.

Con sólo 18 años, Ariel Zylber incursiona en el campo científico. Desde hace tres años es finalista en las Olimpíadas internacionales de matemática y en 2011 obtuvo la medalla de oro, destacándose entre 506 estudiantes de 101 países. En líneas generales, consideró que “el país está bien”. Sin embargo, criticó que “no hay mucha gente que se dedique a las ciencias y eso se debe a una falta de motivación por parte del Gobierno, que debería dar mayores incentivos para aquellos que desean innovar. Para avanzar y crecer, una sociedad necesita de los científicos”.

Entre los jóvenes consultados, aquellos ligados al campo de las comunicaciones rescataron la Ley de Medios como uno de los mayores triunfos de los últimos años. Kirchuk, que además de ser un prestigioso reportero gráfico especializado en documentales es docente de fotografía, apuntó: “La ley es fundamental y estoy completamente a favor. Sin embargo, los fotógrafos no estamos incluidos ya que los medios gráficos no se ven afectados. El próximo paso debería contenernos dado que hay muchos monopolios que no son sólo audiovisuales. Las imprentas, por ejemplo, están concentradas en pocas manos y hacer una revista independiente es casi imposible por los costos”.

Los trabajadores de La Garganta Poderosa, que militaron a favor de esa ley, revalorizaron “la vanguardia y la participación de los pibes de nuestro barrio, que pensaron en tener una revista sin haber concurrido a un canal formal para hacer periodismo. Hoy nos invitan de todas las universidades para contar cómo es hacer una revista sin pauta oficial ni publicidad comercial, con lógica cooperativa y autogestiva, y no asumen que la hicimos valorizando todos los saberes que ellos desestiman. Sin embargo, siguen formando a los pibes para presentar sumarios o ser empleados de una corporación. Hay que enseñar a autogestionar medios”.

Respecto del futuro laboral y el rumbo del país, se mostraron optimistas. Atem, por ejemplo, resaltó que “estamos empezando a darnos cuenta de que si no cuidamos el mundo y el país, vamos a terminar autodestruyéndonos. Los jóvenes están comprometidos en cambiar hábitos y apuntan a las energías renovables”. Y Pareto resaltó que “la juventud comprometida, vinculada con la política y la sociedad desde tan temprano, siempre es una buena noticia”.

En contraste con los casi 390 mil jóvenes del país que constituyen la generación de los “Ni-Ni” (no estudian ni trabajan, según el censo de 2010), los nueve que conversaron con esta revista demuestran que hay muchos otros decididos a participar en el recambio de los cimientos sobre los que se gestaron políticas antiguas y excluyentes. No son el futuro de la Patria tantas veces declamado, o quizá sí, pero son, ante todo, un presente que asume responsabilidad y compromiso. Vamos por buen camino. 

Alejandro Kirchuk (25) 
Fotógrafo. Primer premio World Press Photo por un trabajo documental sobre la vida de sus abuelos Marcos y Mónica, diagnosticada con Alzheimer. Reportero freelance y docente.

Alexis Atem (29) 
Premio al Joven Empresario Argentino 2012 (de la CAME). Creó Energe, empresa que desarrolla sistemas térmicos de circulación natural de agua a partir de energía solar.

Germán Doin (24)
Director de La Educación Prohibida, film que reflexiona sobre las metodologías pedagógicas alternativas. Obtuvo el apoyo de 704 coproductores y la vieron más de 4,5 millones de personas.

Ariel Zylber (18)
Medalla de oro en las Olimpíadas de Matemáticas 2011, entre 506 estudiantes de 101 países. Estudia computación y matemática en la Facultad de Exactas de la UBA.

Natalia Pelayo (27)
Bailarina. Graduada del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón con el mejor promedio de su camada. Protagonizó Aniceto, de Leonardo Favio. Primera figura del Ballet Estable del Colón.

La Garganta Poderosa
Impulsada y autogestionada por jóvenes, es la primera revista mensual de cultura villera y reivindicación popular. Nació en 2011 y hoy participan quince asambleas en todo el país.

Horacio Lavandera (26)
Pianista. Mejor solista instrumental argentino en 2008. Diploma al mérito de Fundación Konex. Realizó conciertos en Tokio, Munich, Barcelona, Milán, Paris, Roma y Boston.

Paula Pareto (26)
Yudoca. Medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, la primera para el país en esa disciplina. En 2011 fue Oro en los Panamericanos y en el Mundial de Samoa.

Dylan Lerner (18)
Baterista. Por su actuación en el grupo Intrépidos Navegantes, Calle 13 lo invitó a sumarse a un proyecto. Además, fue stage manager de Las Manos de Filippi y Los Natas.
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Premiados por el MIT

TR35 es la denominación de los premios que entrega cada año el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), a través de su revista Technology Review, a innovadores en ciencia y tecnología, menores de 35 años. Este año y por primera vez desde el nacimiento de esta modalidad, los galardonados se escogieron entre argentinos y uruguayos. De los más de 180 postulados, nueve connacionales y un uruguayo se llevaron el premio.

De los locales, tres tienen menos de 30 años. Roberto Gluck (29), inventor de The Social Radio, aplicación que convierte los textos de las redes sociales en audio que puede escucharse desde cualquier dispositivo móvil. Mariano Núnez (27), ingeniero de sistemas y fundador de Onapsis, empresa de seguridad informática que se enfoca en prevenir ataques a sistemas sensibles a la sociedad. Y Nadim Morhell (26), físico, inventor de un chip con nanotecnología para medir la viscosidad sanguínea con una gota, reduciendo riesgos médicos.

Los premios se entregaron el martes 30 en la sede del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, y los otros laureados fueron Fernando Rivero (32), Marcelo Martí (32), Rebeca Hwang (32), Krikor Attarian (29), Ignacio López (30), Leandro Matías Rzezak (34) y Rodrigo Teijeiro (33). Los temas en los que trabajaron abarcan facilitación de videoconferencias, combinación de herramientas bioinformáticas con estudios de proteínas, filtros de cerámica para tratar agua en zonas rurales y vacunas para enfermedades parasitarias, entre otros.
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Opinión

Apostar a más
Por Horacio Lavandera / Pianista

Como integrantes de una sociedad que construimos, deberíamos preguntarnos qué podemos hacer para continuar construyéndola. Como joven argentino, mi compromiso es, desde el espacio de la cultura, ofrecer con cada presentación una posibilidad de reflexión a través de mi práctica artística, desafiar ciertos límites, con un abordaje que prioriza la excelencia y la responsabilidad con respecto a quién me va a escuchar, en cuanto a dejar algo, movilizar las ideas y sensibilidades.

Creo que los jóvenes tenemos que luchar por hacernos un lugar, en todos los ámbitos. Saber que lograr cualquier meta u objetivo no es fácil, pero que siempre vale la pena aspirar a aquello para lo que uno siente que ha nacido. Hay que librar esa batalla. Todas y todos los jóvenes debiéramos tener la posibilidad de emprender el camino que sentimos correcto para nosotros mismos.

En cuanto al futuro, la situación del país me genera esperanza. Creo que estamos en un buen momento, en líneas generales. Se está debatiendo y planteando el futuro del país: eso ya, de por sí, es bueno. Habrá que seguir mejorando, siempre hay que apostar a más.

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