Rosario. En un espectacular operativo, detuvieron a “Delfín” David Zacarías

Operación Flipper

Por Silvina Tamous
11.09.2013
     

Con el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, a la cabeza se desbarató la cocina más grande de droga. El monto de lo incautado excede los 12 millones de dólares.

Las disputas entre Nación y provincia por el problema de la seguridad no son nuevas. Y con el narcotráfico como escenario, se van moviendo piezas de uno y otro lado que muchas veces generan polémica. Varios procedimientos que estuvieron a cargo de la Nación se desarrollaban en Rosario sin previo aviso, sobre todo por la enorme desconfianza que genera a los investigadores nacionales la policía local. Así, desde la Nación detuvieron a Mario Roberto Segovia, considerado el rey de la efedrina, y al jefe de la policía local, Hugo Tognioli. Pero cuando todo parecía dispuesto para mostrar a Santa Fe como una provincia donde los homicidios por ajustes de cuentas entre narcos aumentaban, mientras las bandas con complicidad policial gozaban de buena salud, los homicidios de dos líderes de esas bandas, Ariel Cantero y Martín Paz, activaron la actuación policial y judicial y la provincia comenzó a mostrarse como aquella que perseguía el comercio de estupefacientes, encerrando y persiguiendo a la llamada banda de Los Monos. Ahí, en esa instancia, llegó el cruce sobre qué jurisdicción debía investigar. Pero todo parecía favorable a la provincia que logró revertir la imagen que le dejaba su jefe policial preso a convertirse en la provincia que persigue el narcotráfico, derribando búnkers, encerrando jefes narcos y exhibiendo las propiedades de los mismos.

Pero el golpe de gracia llegó la semana pasada, cuando en un espectacular operativo encabezado por el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, detuvieron a “Delfín” David Zacarías, incautaron 300 kilos de pasta base y 2 mil litros de precursores en una vivienda de Funes. Todo, por un monto que superaba los 12 millones de dólares. La familia Zacarías quedó detenida, y la sospecha sobre la gran cantidad de bienes con los que contaban será motivo de investigación.

Al respecto, el fiscal federal Juan Patricio Murray, a cargo de la pesquisa, apuntó otra vez contra el gobierno provincial por la conducta “cuanto menos irresponsable” de las funcionarias del Ministerio de Seguridad Ana Viglione y Margarita Zabalza, de la Dirección de Delitos Complejos de la provincia, quienes días antes del operativo difundieron en los medios los bienes y patrimonio de Zacarías. “Se puso en severo riesgo la investigación”. Murray además señaló que está “probada la connivencia policial” con Zacarías y desmintió que haya existido una articulación de provincia y Nación a la hora de realizar la investigación y el operativo.

Lo cierto es que según Sergio Berni se logró desbaratar “la cocina de drogas más grande del país”. Y que por ende reconoce antecedentes más modestos en territorio santafesino. El funcionario se mostró en pleno operativo realizado en la vivienda ubicada en el viejo country de Funes, en Las Achiras al 2500, junto al fiscal federal Juan Patricio Murray y el titular de la Procuraduría Adjunta de Narcocriminalidad (Procunar), Félix Crous. El secretario de Seguridad de la Nación contó que el allanamiento fue realizado por agentes de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal y que no tuvieron participación alguna ni la Justicia ni la policía provincial: “Esto no lo digo con ninguna suspicacia, sino porque este tipo de investigaciones hay que manejarlas con la mayor confidencialidad posible. Así que se realizó en un círculo muy íntimo y ni siquiera estaba al tanto la Policía Federal de Rosario”. Explicó que se tomaron estos recaudos “porque el narcotráfico tiene infiltrados por todos lados y cuando uno toma la decisión de actuar lo tiene que hacer no solamente desde la voluntad sino también desde los hechos”. Además, sostuvo que no debería haber enojos por parte de la provincia, ya que con el procedimiento de ayer, bautizado Flipper, habían quebrado, dijo, el corazón del narcotráfico en Santa Fe.

La respuesta no tardó en llegar, y corrió por cuenta del ministro de Gobierno de la provincia, Rubén Galassi, quien aseguró que este tipo de acción a nivel nacional “es lo que siempre reclamamos” y recordó que la detección de las propiedades que tenía Zacarías y su familia, que llegarían a 40, ya había sido denunciada por la Subsecretaría de Delitos Económicos a cargo de Margarita Zabalza en la Justicia federal. Es esa la polémica investigación que fue difundida profusamente en algunos medios en los últimos días. Y ahora se investiga por qué la provincia difundió esos datos.

Berni aseguró que hasta el momento no había policías detenidos, pero aseveró que en todas las provincias se detectan complicidades entre policías y traficantes, “por eso es importante tener un control político sobre la fuerza”.

“Podemos decir que hemos dado con el corazón de la producción de cocaína aquí en Rosario. Hemos secuestrado entre pasta base y cocaína más de 300 kilos, una barbaridad”, dijo con asombro Berni, y aseguró que la banda de Zacarías está detenida. Es decir, su núcleo familiar y sus allegados. “Creo que es la mayor operación en la lucha contra el narcotráfico en la historia de la ciudad de Rosario. La investigación surge a raíz de una venta minoritaria en un búnker en Rosario. Esto se desprende de la decisión de avanzar en la investigación. Todos sabemos que atrás de una venta menor hay proveedores mayores, lo importante es tener la decisión y el coraje de ir adelante”, describió.

Con 14 allanamientos simultáneos, los policías federales incautaron 300 kilos de cocaína, entre pasta base y clorhidrato, detuvieron a 14 personas y juntaron pruebas que dan cuenta de que la droga viajaba a Europa. La familia caída en desgracia es la de Zacarías, un ex convicto devenido en empresario a quien en el círculo de traficantes le atribuyen ser el principal proveedor de alita de mosca, es decir la cocaína de máxima calidad, que en realidad se produce en Perú o Colombia. Con base en San Lorenzo, localidad en la que vivía, y en la que tenía gran cantidad de propiedades y a la vez colaboraba con obras públicas para la comunidad, como las seis cuadras de luminarias que hizo poner cerca del gimnasio que tenía en construcción, este clan quedó en exposición pública en los últimos días al difundirse que es propietario de decenas de inmuebles y vehículos.

Niña baleada. La investigación por el operativo comenzó hace seis meses en el barrio La Cerámica. En la noche del viernes 8 de marzo, un hombre que bajó de un auto y empuñaba una metralleta roció de plomo un búnker ubicado en La Cumbre (al 1900) y Los Cocos, uno de los cuales hirió en el hombro a una niña de 13 años, quien estaba sentada en la puerta de su casa, vecina a la boca de expendio de drogas.

Acto seguido, vecinos desataron su furia contra el búnker, que tiraron abajo y prendieron fuego, mientras el transa y los dos soldaditos que custodiaban el lugar optaron por huir sin hacer fuego. Los vecinos dijeron aquel día que era regentado por una tal Zulema, que le había copado la zona a otra mujer, conocida como “la Tía”, detenida en un allanamiento de la Policía de Seguridad Aeroportuaria ocurrido en noviembre de 2011 en el marco de una pesquisa que incluyó allanamientos a la comisaría 12ª y que desbarató una banda de la que tomaban parte policías. Tras el derrumbe del búnker, la familia de la víctima fue evacuada del barrio al recibir amenazas, que fueron denunciadas en la Justicia federal.

Perfil. El perfil de Zacarías es lejano al del narco común, violento o asesino. Precisamente por ser el que más tiempo lleva en el negocio, tiene el viejo perfil de traficante, tranquilo. El mismo que cambió cuando las viejas bandas de ladrones armados mutaron en narcos buscando un mayor rédito a sus ganancias y defendieron su territorio a sangre y fuego. Se le atribuye ser pionero en las cocinas de cocaína y el primer proveedor de pasta base para la segunda camada de narcos, que se dividen el territorio de la ciudad. Más de 20 vehículos y el doble de inmuebles, casi todos adquiridos en un año, son los bienes declarados en el marco de su familia, que anotó sólo dos empresas, una remisería y una constructora que cerró sus puertas en septiembre del año pasado.

La difusión del informe de la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad de la provincia generó en los últimos días un cimbronazo político en la localidad de San Lorenzo, cuyo intendente es el radical Leonardo Raimundo, ya que el clan Zacarías se había convertido en un actor público entre las instituciones de esa ciudad. Se le atribuye a la familia de Delfín haber comprado 36 propiedades en un año sobre un total de 40, además de 24 vehículos. En febrero de 2011 el Concejo sanlorencino había aprobado un pedido de excepción para construir un inmueble, un megagimnasio ubicado en Congreso y Vélez Sarsfield, a nombre de la hija de Zacarías, Flavia, por entonces de 21 años, que votaron a favor 4 ediles con la oposición de otros tres. A ese cuerpo legislativo el hombre detenido ayer le ofreció apadrinar una plaza y solventar el alumbrado público de nueve cuadras a cambio de la mencionada excepción y otra para una edificación en pasaje Caviglio y Saavedra. Y el Concejo aceptó. Marcelo Remondino, un ex funcionario sanlorencino, fue quien hizo una denuncia en octubre pasado contra Zacarías por sospechar que esa fortuna estaba originada en el narcotráfico, en la Jefatura de la Unidad Regional XVII con asiento en San Lorenzo, y luego denunció que habían atentado contra su vida. “Empecé a interesarme en el tema cuando el Concejo Deliberante de San Lorenzo habilitó a un particular para realizar una megaobra en calle Congreso. Se descubrieron muchas irregularidades alrededor de esa compra y muchas cosas deberá responder a la Justicia”, advirtió Remondino a una radio local.

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